Un excompañero de trabajo me invitó el otro día a ver la floristería que ha montado.
¿ Una floristería ?, no lo veía yo vendiendo rosas y claveles.
Le dije que me pasaría un día de estos.
Y ese día ha sido hoy.
Flores no había ninguna.
Tratamiento para ellas; todos, desde los más sencillos a los más sofisticados; macetas, tierra, abonos, microscopios, básculas, medidores del ph....
Lo único vivo que vende son semillas.
Le he preguntado si él consumía y me ha dicho que ni pensarlo.
Un tipo listo.
lunes, 7 de junio de 2010
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4 comentarios:
Me gusta lo del jardín de la alegría y no sé porque, jajajaja...
Que te embauquen!! Si tiene, planta y fuma...hay que probar la mercansia...
Si le aprietas te dirá que solo cultiva para regalar a la gente con cáncer.
jajajajajajja, ¡qué bueno lo de la floristería!
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