Llegan los calores primaverales y uno se pone en plan temerario.
Lo de volver al gimnasio aún no lo he madurado lo suficiente, me pego unas palizas en el curro que ríete tu de los mazas de las poleas.
Llevo días dándole vueltas al tema y he decidido que necesito comprarme unas gafas de sol, el verano pasado el sol me molestaba mucho en los ojos. Estoy pensando en un diseño clásico, que no pase de moda, ya que es más por necesidad que por capricho. Aunque puede que acabe por no comprármelas, yo soy asín...
Y como no, empiezo a pensar en las vacaciones, que este año van del uno al diecisiete de septiembre. Me apetece playa, pero aún queda tiempo para pensarlo. Hay varias locuras rondándome la cabeza...
Llevo varios fines de semana sin salir como es debido ( llegando a casa a las ocho de la mañana y habiendo babeado en algún banco de la ciudad condal esperando que abran el bar de turno para desayunar a poder ser bien acompañado ) y es algo que también he de solucionar. Puede que este fin de semana nos pongamos manos a la obra.
Creo que de momento es suficiente, mañana más.
lunes, 26 de abril de 2010
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5 comentarios:
Yo no me lo pensaría y me decidiría por una de esas locuras o tal vez por todas, jajajaja..
Interesante. Este año tengo previsto mas playa que ninguno, tu mismo.
Yo llevo con lo de las gafas de sol por lo menos dos o tres años y aquí sigo sin ellas, cuando decido ir a comprámelas ya se ha pasado el verano y ese sol molesto.
Eso es porque vives en el Noreste de la península, porque de vivir en el Sureste, haría años que llevarías las gafas de sol todo el año, que no veas lo molesto que es incluso en invierno.
Yo no puedo salir a la calle sin gafas de sol. Aquí es insoportable la luz levantina. A mí me gustan las gafas tipo piloto, las de Calamaro digo yo. Si te apetece playa ve a cualquier sitio menos a Benidorm. Asco de pueblo....
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